viernes, 19 de febrero de 2010
Un paseo por la Estación Espacial Internacional
miércoles, 30 de diciembre de 2009
El universo conocido
viernes, 24 de abril de 2009
El valle inexplicable en los robots
Aquí podemos ver más claramente en una gráfica de la Wikipedia el valle que se produce en cuanto a nuestra respuesta empática hacia un robot en la medida que se va acercando a un parecido humano.

Aquí podemos ver un robot que no ha conseguido superar el Valle inexplicable y da un mal rollo que no veas (visto en Kirai).

martes, 8 de abril de 2008
Nueva versión de Big Dog
viernes, 21 de marzo de 2008
Robot cuadrúpedo con un equilibrio impresionante
En el video se puede ver a un robot cuadrúpedo caminando por distintos tipos de terreno bastante difíciles hasta para un humano y soportando hasta las perrerías de sus creadores para hacerle perder el equilibrio. Es impresionante cómo puede manejarse sin caerse en esas situaciones, especialmente en la del hielo. A veces parece estar vivo O_O
martes, 17 de abril de 2007
¿Podemos alcanzar el final del arco iris?

Evidentemente alcanzar el final de un arco iris se queda en eso, en ficción. Siempre he pensado que no era posible, pero nunca me había parado a pensar el por qué. Hace poco leí un artículo vía Maikelnai sobre el tema y pude comprobar la explicación.
No se puede llegar al final de un arcoiris porque es un fenómeno que se produce dependiendo del punto de vista del observador y en el que tiene que haber tres elementos situados de la siguiente manera: El observador se debe encontrar mirando de frente y a una cierta distancia de una nube de partículas de agua (por eso vemos arcoiris cuando llueve o cuando hay mucha humedad ambiental) y con el sol de espaldas e incidiendo en las partículas de agua.
El sol, al rebotar sobre las partículas de agua, devuelve sus rayos al observador reflejados y refractados en distintas longitudes de onda, convirtiendo la luz blanca en el espectro de colores del arco iris, provocando que el observador contemple este curioso fenómeno óptico que depende enteramente de su punto de vista y que, si intentara acercarse al origen o al final del arco iris, dejaría de observarlo por variar las condiciones necesarias para poder hacerlo.
viernes, 16 de marzo de 2007
MAGLEV, los trenes más rápidos del mundo

Esquemitas de funcionamiento:




Fotos del Maglev de Shangai:



Estos son algunos modelos de trenes que se están probando en Japón:





lunes, 22 de enero de 2007
Ilusión óptica del dragón
El Dragón mirón fue creado, basándose en una idea del conocido mago e ilusionista Jerry Andrus, por Binary Arts (ahora Think Fun), una empresa de los Estados Unidos dedicada a la creación de juegos y rompecabezas, para repartir en la tercera edición de Gathering for Gardner, el encuentro que los aficionados a las matemáticas recreativas realizan periódicamente en honor a Martin Gardner.
Martin Gardner estudió Filosofía y después de graduarse se dedicó al periodismo. Fue famoso gracias a su columna mensual Juegos matemáticos en Scientific American publicada desde el diciembre de 1956 con su primer artículo titulado "Flexágonos", que en concreto trataba sobre los hexaflexágonos.
Su participación en esta revista fue hasta mayo de 1986 con un artículo sobre árboles de Steiner minimales. Por su columna han pasado los más importantes escritos y paradojas matemáticas modernas como el inicio de los algoritmos genéticos o el juego de la vida. Se ganó un lugar en el mundo de la matemática merced a la evidente calidad divulgativa de su columna.
Sobre el dragón en cuestión he podido comprobar que para verlo moverse se usa una técnica similar a la que yo usaba para ver las ilustraciones en 3D de los famosos libros del Ojo Mágico. Hay que fijar la mirada en un punto de la cabeza del dragón, y desenfocar ligeramente nuestra mirada para después volver a enfocarla poco a poco (como mirando al infinito aunque sin cambiar la dirección de la mirada). También su puede hacer lo mismo que al intentar ver la figura geométrica de un cubo transparente dibujado, que la puedes ver como que está en diagonal hacia arriba o hacia abajo según cambies el punto en el que te fijas. También se facilita la tarea al verlo al principio si te tapas un ojo...
... y os preguntaréis ¿cómo lo ha comprobado este tío? Pues porque me he hecho con el dragoncito recortable de marras que se repartió en la convención matemática de Gathering for Gardner, lo he montado en el curro y allí lo tengo para vigilar el departamento.
Si quereis descargarlo para montarlo vosotros mismos clic aquí.
Tened cuidado si alguien os ve divirtiéndoos con el dragón. Hay que tener en cuenta que para los que no saben lo que estáis haciendo, estar moviendo la cabeza de un lado para otro, poniendo muecas extrañas y riéndose solo con cara de tontito, da que pensar xDDDD.
lunes, 6 de noviembre de 2006
Si un meteorito impactara en la Tierra...
Un asteroide o un cometa que viajase a velocidades cósmicas entraría en la atmósfera terrestre a tal velocidad que el aire no podría quitarse de en medio debajo de él y resultaría comprimido como en un bombín de bicicleta. Como sabe cualquiera que lo haya usado, el aire comprimido se calienta muy deprisa y la temperatura se elevaría debajo de él hasta llegar a unos 60.000 grados kelvin o diez veces la temperatura de la superficie del Sol. En ese instante de la llegada del meteorito a la atmosfera, todo lo que estuviese en su trayectoria (personas, casas, fábricas, coches) se arrugaría y se esfumaría como papel de celofán puesto al fuego.
Un segundo después de entrar en la atmósfera, el meteorito chocaría con la superficie terrestre. El meteorito propiamente dicho se evaporaría instantáneamente, pero la explosión haría estallar mil kilómetros cúbicos de roca, tierra y gases supercalentados. Todos los seres vivos en 250 Kilómetros a la redonda a los que no hubiese liquidado el calor generado por la entrada del meteorito en la atmósfera perecerían entonces con la explosión. Se produciría una onde de choque inicial que irradiaría hacia fuera y se lo llevaría todo por delante a una velocidad que sería casi la de la luz.
Para quienes estuviesen fuera de la zona inmediata de devastación, el primer anuncio de la catástrofe sería un fogonazo de luz cegadora (el más brillante que puedan haber visto ojos humanos), seguido de un instante a un minuto o dos después por una visión apocalíptica de majestuosidad inimaginable: una pared rodante de oscuridad que llegaría hasta el cielo y que llenaría todo el campo de visión desplazándose a miles de kilómetros por hora. Se aproximaría en un silencio hechizante, porque se movería mucho más deprisa que la velocidad del sonido. Cualquiera que estuviese en un edificio alto de Omaha o Des Moines, por ejemplo, y que mirase por casualidad en la dirección correcta, vería un desconcertante velo de agitación seguido de la inconsciencia instantánea.Al cabo de unos minutos, en un área que abarcaría desde Denver a Detroit, incluyendo lo que habían sido Chicago, San Luis, Kansas City, las Ciudades Gemelas 8en suma, el Medio Oeste entero), caso todo lo que se alzase del suelo habría quedado aplanado o estaría ardiendo, y casi todos los seres vivos habrían muerto. A los que se hallasen a una distancia de hasta 1.500 kilómetros los derribaría y aplastaría o cortaría en rodajas una ventisca de proyectiles voladores. Después de esos 1.500 kilómetros iría disminuyendo gradualmente la devastación.
Pero eso no es más que la onda de choque inicial. Sólo se pueden hacer conjeturas sobre los daños relacionados, que serían sin duda contundentes y globales. El impacto desencadenaría casi con toda seguridad una serie de terremotos devastadores. Empezarían a retumbar y a vomitar los volcanes por todo el planeta. Surgirían maremotos que se lanzarían a arrasar las costas lejanas. Al cabo de una hora, una nube de oscuridad cubriría toda la Tierra y caerían por todas partes rocas ardientes y otros desechos, haciendo arder en llamas gran parte del planeta. Se ha calculado que al final del primer día habrían muerto al menos mil quinientos millones de personas. Las enormes perturbaciones que se producirían en la ionosfera destruirían en todas partes los sistemas de comunicación, con lo que los supervivientes no tendrían ni idea de lo que estaba pasando en otros lugares y no sabrían adónde ir. No importaría mucho. Como ha dicho un comentarista, huir significaría “elegir una muerte lenta en vez de una rápida. El número de víctimas variaría muy poco por cualquier tentativa plausible de reubicación, porque disminuiría universalmente la capacidad de la Tierra para sustentar vida”.
La cantidad de hollín y de ceniza flotante que producirían el impacto y los fuegos siguientes taparía el Sol sin duda durante varios meses, puede que durante varios años, lo que afectaría a los ciclos de crecimiento.



